Lo trivial me agota, quiero respuestas, procesos visibles y no visibles, anhelo encontrar la verdad, ayudar a la sociedad de hoy en día, ser los mejor en este colmado campo y aspiro a dar a conocer mis ideas y pensamientos.
Tengo más que claro que no hay campo laboral (nos lo dicen todo el tiempo). Sé que éste ya está saturado, sin embargo me sumerjo contra la corriente y comienzo esta hermosa y gran aventura llamada Periodismo, que no es una carrera egoísta –como muchos podrían pensar- en lo absoluto, sino una gran ayuda a la sociedad. Algo me falta, necesito crear y no resignarme a sólo informar, para esto se necesitan ideas y herramientas nuevas, se requiere de un nuevo periodismo, sin embargo ¿cómo hacerlo? Conjuntamente, gente del área se ha planteado durante años esta pregunta, la buena noticia es que las respuestas e ideas ya están dando fruto.
Fernando Paulsen, destacado periodista chileno, tuvo la misión de dar una charla a los alumnos de primer año de periodismo el pasado miércoles 14 de marzo en la prestigiosa Universidad De Concepción. En ésta, el comunicador se enfocó en las “noticias del futuro” y cómo se desarrolla un nuevo periodismo.
La gente está acostumbrada a la prensa de la llamada “pirámide invertida”, respondiendo a los míticos cuestionamientos: ¿Qué? ¿Cómo? ¿Cuándo? y ¿Dónde?, Una técnica que descontextualiza la realidad. En este periodismo –actual por lo demás- en primer lugar se presenta la noticia y finalmente se encuentra el proceso.
Un ejemplo de ello, comentó Paulsen, fue el suceso de Hans Pozo, joven que, luego de ya haberlo encontrado descuartizado, se descubrió que todo apuntaba a ello. Los hechos anunciaban que corría peligro; realizaba el oficio de comercio sexual y la familia jamás interpuso denuncia por presunta desgracia.
Analizando la charla, me di cuenta que aprendí que el periodista tiene la misión de crearse un hábito de observación frente a la realidad, adiestrando así su “olfato periodístico”, viendo por debajo de las piedras donde se pueden encontrar sucesos relevantes y de interés social.
Tomando en cuenta esta noción, es así como debo gestionar la noticia: buscar dónde ésta se encuentra, descubrir los procesos que la componen y así provocar un estallido. Algo así como el periodismo investigativo, un proceso lento y cauteloso, pero con un desenlace que, a veces, puede resultar perfecto.
martes, marzo 20, 2007
lunes, marzo 19, 2007
¿Un país de maravillas?
Una aventura regalada por Alicia, que sueña y se sumerge en una fantasía, donde lo imposible se vuelve posible, donde la magia, lo sin sentido y admiración priman, donde pareciera que Alicia no es tan prudente como creemos, al parecer ella no está tan segura de lo que es ya que vive cuestionando su personalidad.
¿Vivimos en el país de las maravillas? Pareciera que sí, Alicia en el país de las maravillas es la metáfora perfecta, si dejamos de lado lo objetivo y nos enfocamos en lo subjetivo podríamos encontrar un sin fin de secretos relacionados con nuestro entorno.
Alicia es nosotros, con el afán de volar, estar en otra dimensión y conocer lo desconocido, que quizás no es tan lejano si lo analizamos. En el principio del cuento ella ve al conejo blanco, que sin duda representa nuestros tiempos, un personaje esclavo de este y por lo tanto de su reloj, un sujeto que representa al ser humano del siglo XXI. No obstante la oruga parece ser la antítesis del conejo, un personaje que fuma, piensa, espera, y lo vemos en nuestra sociedad.
¿Y si nos detenemos a examinar la carrera loca? También encontramos una metáfora, la carrera es una mirada simplista de la vida, un típico “todos ganan” para que no haya discusiones y todos quedemos conformes.
Las cartas simbolizan a la humanidad, ya que al fin y al cabo somos todos iguales, números con diferentes valores e ideas, gobernados por un “alguien” que nos dice que está bien y que no.
Alicia es grande y pequeña, toma un líquido y es diminuta, come un pastel, es enorme y así sucesivamente, eso representa nuestra personalidad, hay veces en queremos escondernos y en otras queremos sobresalir.
Pero basta de metáforas y comparaciones, centrémonos en lo que Alicia nos enseña, ella nos explica que hay que alejarse de la realidad, descubrir cosas nuevas y no regirse de lo convencional sino dar un paso afuera, entrar a la madriguera del conejo, caer, descubrir un sin fin de mundos y no encasillarse en lo trivial, que es lo común en nuestros días.
Durante la historia Alicia nos cuenta que lo que está viviendo le recuerda a los cuentos de hadas, que se debería escribir un cuento sobre su historia, dicho y hecho, al parecer todos vivimos en un cuento de hadas pero no nos damos cuenta, cada uno tiene una historia que contar y ninguna es más aburrida que otra, sólo falta que un persona la traspase al papel.-
¿Vivimos en el país de las maravillas? Pareciera que sí, Alicia en el país de las maravillas es la metáfora perfecta, si dejamos de lado lo objetivo y nos enfocamos en lo subjetivo podríamos encontrar un sin fin de secretos relacionados con nuestro entorno.
Alicia es nosotros, con el afán de volar, estar en otra dimensión y conocer lo desconocido, que quizás no es tan lejano si lo analizamos. En el principio del cuento ella ve al conejo blanco, que sin duda representa nuestros tiempos, un personaje esclavo de este y por lo tanto de su reloj, un sujeto que representa al ser humano del siglo XXI. No obstante la oruga parece ser la antítesis del conejo, un personaje que fuma, piensa, espera, y lo vemos en nuestra sociedad.
¿Y si nos detenemos a examinar la carrera loca? También encontramos una metáfora, la carrera es una mirada simplista de la vida, un típico “todos ganan” para que no haya discusiones y todos quedemos conformes.
Las cartas simbolizan a la humanidad, ya que al fin y al cabo somos todos iguales, números con diferentes valores e ideas, gobernados por un “alguien” que nos dice que está bien y que no.
Alicia es grande y pequeña, toma un líquido y es diminuta, come un pastel, es enorme y así sucesivamente, eso representa nuestra personalidad, hay veces en queremos escondernos y en otras queremos sobresalir.
Pero basta de metáforas y comparaciones, centrémonos en lo que Alicia nos enseña, ella nos explica que hay que alejarse de la realidad, descubrir cosas nuevas y no regirse de lo convencional sino dar un paso afuera, entrar a la madriguera del conejo, caer, descubrir un sin fin de mundos y no encasillarse en lo trivial, que es lo común en nuestros días.
Durante la historia Alicia nos cuenta que lo que está viviendo le recuerda a los cuentos de hadas, que se debería escribir un cuento sobre su historia, dicho y hecho, al parecer todos vivimos en un cuento de hadas pero no nos damos cuenta, cada uno tiene una historia que contar y ninguna es más aburrida que otra, sólo falta que un persona la traspase al papel.-
momento
introducción a la epistemología
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